Científicos de la Universidad de Cleveland modificaron la estructura genética de un roedor. Ahora corre 6 km sin cesar, mejoró su vida sexual y prolongó su esperanza de vida. ¿Es posible trasladar el hallazgo al hombre?
Un grupo de científicos de la Universidad de Cleveland en Ohio crearon una colonia de 500 ratones con capacidades físicas extraordinarias, comparable con la performance de los mejores atletas del mundo.
Estos ratones pueden correr seis kilómetros (tal como lo demuestra el video) a una velocidad de 20 metros por minuto sin descanso alguno. Lo que significa una carrera de seis horas de duración, según publica hoy el diario The Independent.
De hecho el bioquímico de la Universidad que dio con este invento, Richard Hanson, comparó el rendimiento físico del animal con el del siete veces campeón del Tour de France, Lance Armstorong.
De hecho el bioquímico de la Universidad que dio con este invento, Richard Hanson, comparó el rendimiento físico del animal con el del siete veces campeón del Tour de France. “Son metabólicamente similares a Lance Armstrong andando en bicicleta por los Pirineos”, consignó.
“Son diez veces más activos que un ratón doméstico”, resaltó el científico.
Y agregó que en su momento post actividad física: “Comen dos veces lo que ingiere un ratón ordinario, son más pequeños y mucho más agresivos”.
Aunque el “súper ratón” come un 60% más que un ratón normal, no lo llegue a trasladar a su peso. Es que, la modificación genética del animal no sólo le prolonga la vida, sino que también disfruta de una vida sexual muchas más plena.

Efectos secundarios
Sin embargo, los científicos se dieron cuenta que hubo efectos secundarios: el ratón es particularmente agresivo.
Ahora algunos han sugerido que esta tecnología podría utilizarse para producir a super humanos o que se podría utilizar en deportistas para mejorar su rendimiento.
Pero Richard Hanson, uno de los investigadores de este estudio de la Universidad Case Western Reserve en Cleveland, EE.UU., dijo que este no es el objetivo de la investigación.
“Que este proceso funcione con ratones, efectos secundarios al margen, no significa necesariamente que lo haga con seres humanos”, explicó Hanson.
“Pero si la manipulación de un solo gen permite alzar las capacidades de un ratón a tal nivel, de un gen que está tanto en ratones como en seres humanos, no sorprende que los científicos estén impacientes en descubrir todos acerca de esta creación genética”, agregó el científico.
Los detalles de este estudio pueden encontrarse en la revista científica, Journal of Biological Chemistry.

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