El plátano destaca por su contenido de hidratos de carbono, por lo que su valor calórico es elevado, ya que sus propiedades son muy nutritivas y su consumo es muy recomendable para los niños, los jóvenes, los adultos, los deportistas, las mujeres embarazadas o madres lactantes.

Los nutrientes más representativos de dicha frutra son el potasio, el magnesio, el ácido fólico y sustancias de acción astringente.

El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante. El ácido fólico interviene en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis material genético y la formación anticuerpos del sistema inmunológico.

A pesar de que muchas personas piensan que es una de las frutas más calóricas, en comparación con una manzana, tiene un menor aporte calórico. Su aporte de fructo-oligosacáridos (FOS) confiere al plátano la capacidad de estimular el crecimiento de las bacterias beneficiosas (bífido bacterias o lactobacilos) del colon.

Los FOS son un tipo de fibra soluble que al ser fermentados por la propia flora intestinal, dan lugar a ciertas sustancias (ácido butírico y propiónico, entre otras) como la regulación del tránsito intestinal y el efecto protector frente al cáncer de colon al inhibir el crecimiento de las células tumorales.

Por su elevado contenido en potasio y bajo en sodio, resultan muy recomendables para aquellas personas que sufren hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos y corazón, así como los que padecen de insuficiencia renal y que requieren de dietas especiales controladas en este mineral.

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