La Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat), aseguró que se atribuye a estos productos funciones que no tienen y para las que no hay evidencia científica, aunque las bombas de vacío penianas sí están indicadas médicamente en casos de disfunción eréctil.

Son días dominados por el hedonismo, y hoy la divulgación de cualquier producto que promete efectos asombrosos se transforma rápidamente en un boom en el mercado. La ecuación sería: fácil acceso igual óptimo y rápido resultado; básicamente si se trata de un elemento para potenciar la sexualidad. Pero no todo lo que reluce es oro.

Si alguna vez recibió una oferta o lo sedujeron con las supuestas bondades de un elongador peniano, dude. En los últimos días, la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat) emitió una comunicado a través del cual informa a la población que éstos “se encuentran contraindicados en pacientes con trastornos de la coagulación y otras patologías, y su uso indebido puede causar lesiones graves”.

Se han detectado, además, imitaciones en el mercado, las que se comercializan sin hallarse debidamente registradas ante la Autoridad Sanitaria. Se les atribuye funciones que no les son propias y para las cuales no existe evidencia científica que respalde su uso como elongadores penianos. En algunos casos son elaborados localmente, y en otros, aparentemente importados, puntualiza la Anmat.

El tema necesita una aclaración medular, para despejar dudas, de las cuales se favorecen algunos productores con el sólo objetivo de vender. No son lo mismo estos elongadores que las denominadas “bombas de vacío para tratamiento de la disfunción eréctil”. Estas últimas sí son productos médicos, según lo dispone la resolución 2318/02 del mencionado organismo.

“La bomba peniana es una bomba de vacío que se utiliza para conseguir una erección. La misma va colocada en la base del pene. Se utilizan mucho, ya que están indicadas clínicamente para pacientes con disfunción eréctil, la cual va en aumento a medida que avanza la edad”, explicó el urólogo César Fidalgo, encargado de realizar las difundidas operaciones de adecuación de sexo en el hospital Gutiérrez de La Plata, Argentina.

En cambio, los elongadores penianos “no están dentro del circuito terapéutico opcional, no tienen asidero desde el punto de vista médico”, puntualizó el especialista.

La bomba peniana, a la vez, es una opción para aquellas personas con disfunción eréctil que no quieren someterse a otros tratamientos, como los indicados a través de medicamentos. También surgen como una posibilidad para los pacientes que rechazan éstos últimos.

Según la Anmat, dichas bombas constituyen una alternativa entre muchas para el tratamiento de la disfunción eréctil y requieren de la prescripción de un profesional médico para su uso. Obviamente, su venta es bajo receta.

Se consiguen en algunos sex shops (cada vez hay más). Allí la oferta es abundante, están desde desconocidos hasta otros promocionados como utilizados en películas pornográficas. Dicen que su resultado es garantizado.

El Anmat envió cartas documento a diferentes sitios web en los que se realizan compra y venta de productos por internet para que los quiten de su listado de ofertas. Lo mismo se le comunicó a los medios masivos para que estén advertidos sobre las prohibiciones impuestas, según se informó.

A efectos de evitar ser defraudado con productos ilegítimos, Anmat alertó al consumidor que todo producto de uso médico u odontológico legítimo, aprobado por este organismo, deberá estar acompañado de instrucciones de uso, y presentarse en un envase que contenga los datos mínimos.

Fuente: Noticias24

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