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swissinfo – Georg Kreis publica ‘Ningún pueblo de ovejas’, un balance de la lucha contra el racismo en Suiza.
El presidente de la Comisión Federal contra el Racismo Georg Kreis publica ‘Ningún pueblo de ovejas’, un balance de la lucha contra el racismo en Suiza.

Pero la obra se lee también, y sobre todo, como un exhorto a no debilitar el dispositivo legislativo.

Fricciones entre comunidades religiosas, discriminaciones, discusión sobre la libertad de expresión: la nueva obra del historiador Georg Kreis, ‘Ningún pueblo de ovejas’, retoma la mayor parte de los grandes temas que han agitado a Suiza estos últimos años o que la agitan aún.

El presidente de la Comisión Federal contra el Racismo (CFR) lo precisa a principios del libro: la pregunta sobre si los suizos son más o menos racistas que antes todavía no tiene una respuesta precisa porque los estudios no son forzosamente comparables.

Para Georg Kreis, los suizos se caracterizan, de modo general, por una gran necesidad de ser correctos. La apertura – o no – frente a los demás es ante todo una cuestión de predisposición mental, sobre la cual la argumentación y la realidad tienen poco qué ver.

Avance del racismo y el antirracismo

Sin embargo, y aun sin poder cuantificar el fenómeno, observamos que “tanto el racismo como el antirracismo han avanzado” en los últimos años en Suiza, escribe el autor.

Una de las razones podría ser que el tema es más discutido y está más presente entre el público, pero más a menudo bajo el ángulo del extranjero falible y más raramente bajo aquel del extranjero víctima. Frente a esto, “los Judíos aprendieron a alzar la voz, los Musulmanes todavía no lo hacen, los Negros y la ‘gente de viaje’ (gitanos) lo hacen, pero nadie los escucha”, escribe Georg Kreis.

Así pues, el libro es también un grito de alarma contra la tendencia a pensar que la lucha contra el racismo es inútil, incluso contraproducente.

“El racismo es una variante de una mentalidad más amplia, se inscribe en un contexto mental que lo favorece y lo alimenta, cuando hay voluntad de virulencia. (…) Pero este contexto no es racista en sí”.

¿Este contexto? Es la UDC, cuyo tenor, Christoph Blocher, tiene derecho a un capítulo (‘Der Blocher-Faktor’, por oposición a la reciente obra panegírica ‘Der Blocher-Prinzip’) y las formaciones de la extrema-derecha. A fuerza de volver a la carga contra la norma antirracista, esos partidos instalaron un clima favorable para la expresión de sentimientos anti-extranjeros.

¿La interdicción del crimen lo impediría?

Según Georg Kreis, las críticas de los opositores a menudo surgen de lo absurdo. ¡Decir que la ley no permite luchar contra el racismo y que resulta entonces inútil equivale a pretender que el Código Penal debería impedir el crimen!

Peor todavía: es la ley antirracismo la que provoca el racismo, afirman ciertos críticos. Como si la ley sobre la circulación carretera provocara los accidentes, ironiza el autor.

La libertad de expresión es objeto de un capítulo entero. Según Georg Kreis, el que reclama la libertad de expresión absoluta a título individual no sólo revela su egocentrismo, sino que actúa también contra su propio interés. Porque “las injurias son elementos de conflictos, directos e indirectos”.

Atención a la tolerancia falsa

Pero el historiador muestra también los peligros de la “tolerancia falsa” (traducir los exámenes teóricos del permiso de conducir a otras lenguas además de las nacionales, por ejemplo) y las manías del multiculturalismo.

Tal profesor que pide al alumno de familia musulmana explicar el Corán a sus compañeros le da una tarea que a los pequeños cristianos seguramente costará cumplir. Volver a los musulmanes o a los judíos “más religioso de lo que son” es una de las fallas más frecuentes del multiculturalismo, explica Georg Kreis.

El suyo, es un libro indispensable que por el momento, y de manera lamentable, existe sólo en alemán.

swissinfo, Ariane Gigon, Zúrich
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

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