La presidenta Micheline Calmy-Rey admite que el racismo sigue siendo un problema en Suiza, a pesar de que la Constitución prohíbe tal discriminación.
“Seamos honestos: no podemos descartar fácilmente la existencia de racismo en nuestro país”, dice en un comunicado la actual presidenta y ministra de Asuntos Exteriores de Suiza.
“La gente de distinto color de piel es (a veces) vilipendiada y vista de manera hostil”, añade Calmy-Rey. “Esta realidad me entristece porque se opone diametralmente a los principios de nuestra Constitución, principios tales como son la solidaridad e igualdad de derechos y oportunidades”.
Yo pienso que es algo tipico para Suiza: Vende Armas y propaga PAZ. Maestros de escuela, sacerdotes asi como violadores ( abuso sexual de menores) no tienen mucho que temer (un par de meses de prision) es mas algunos ni el trabajo pierden, por otro lado Suiza hace mucho por los derechos del niño ( en el extranjero). “Propagar agua y vender vino”
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