“Nosotros no creíamos que las praderas infinitas, las hermosas cumbres y los susurrantes arroyos rodeados de enmarañada maleza fueran “salvajes”. Solamente el hombre blanco creía en la “naturaleza salvaje”, y solamente él creía que la Tierra estaba llena de animales “salvajes”. Para nosotros, la Naturaleza estaba domesticada. La Tierra era pródiga y nos rodeaban las bendiciones del Gran Misterio. Hasta que llegó el hombre hirsuto del Este y empezó a infligirnos con frenética brutalidad – a nosotros y a nuestros seres queridos – injusticia tras injusticia, la Tierra nunca fue “salvaje” para nosotros. Cuando los animales del bosque comenzaron a huír del hombre blanco fue cuando empezó para nosotros el salvaje oeste. Los ancianos lakota eran sabios. Sabían que, apartado de la Naturaleza, el corazón del hombre se endurece. Sabían que la falta de respeto hacia las cosas vivientes que crecen lleva también a una falta de respeto hacia los humanos. Así que mantuvieron a sus jóvenes apartados de esa socavante influencia”.
Luther Standing Bear (Oso Erguido) – SIOUX OGLALA

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