En el Parque Nacional Sajama, el presidente de Bolivia, Evo Morales, asumió reto de jugar contra sus compatriotas ex mundialistas. El desafío, según le dijeron a BBC Deportes autoridades del fútbol en ese país, busca demostrarle a la FIFA que sí se puede jugar a más de 2.500 metros.

El pico nevado tiene su cima a 6.542 metros de altura sobre el nivel del mar y el encuentro se cumplió en una explanada cien metros más abajo.

Participaron miembros de su gabinete, pobladores y miembros de la selección que representó a Bolivia en el Mundial de Fútbol de 1994.

El encuentro busca continuar con la campaña que el gobierno de Bolivia emprendió desde que el organismo rector del fútbol mundial prohibió celebrar partidos internacionales a más de 2.500 metros de altura.

“Es muy peligroso que corramos el riesgo que después nos tengan que vetar no sólo en el fútbol, sino en otras disciplinas o en el tema del turismo”, dijo el ex jugador boliviano.

El secretario de la Federación Boliviana de Fútbol, Pedro Zambrano, dijo que el partido: “Es una demostración de que jugar en la altura no tiene repercusiones en la salud (…) Vamos a demostrar que jugando, no a 3.500, sino a 6.000 metros, no tenemos problemas para ejercitar el deporte”.

“Nosotros creemos que es una medida discriminatoria lo que ha hecho la FIFA. No se puede bajo ninguna alternativa discriminar al 70% de la población boliviana y a los demás países andinos en el tema de hacer deporte en el lugar donde nacen y viven”, dijo Zambrano.

Melgar fue más preciso: “El mismo estatuto de la FIFA lo indica”, el fútbol es universal y no discrimina.

Zambrano confirmó lo que el mandatario boliviano ha demostrado en varias oportunidades, su pasión por el fútbol, no sólo como aficionado sino como jugador.

“Gracias a Dios tenemos un presidente que le gusta jugar bastante al fútbol, práctica dos a tres veces por semana con un equipo que maneja en el Palacio de Gobierno, con los ministros”, dijo el secretario de la Federación Boliviana de Fútbol.

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