José Mercader -  http://mercader.grf-ri.netSilvio Berlusconi gana las elecciones con un margen que le da la oportunidad de formar un gobierno fuerte para encarar reformas, sin embargo, esta vez Italia tiene problemas económicos profundos.

Berlusconi ha prometido recortar la deuda pública de Italia, bajar los impuestos y liberalizar el fuertemente regulado sector de servicios.

“Hace seis meses, se hubiesen burlado de aquel que hubiera predicho el regreso de Berlusconi hace seis meses”, comenta el diario de Basilea, el ‘Basler Zeitung’.

“Visto de lejos, parecía desacreditado, usado, pasado de moda. Ese anclaje desmedido de su movimiento, su adecuación a estratos enteros de la sociedad italiana, la seducción de un discurso lo suficientemente demagógico y ambiguo para federar a los clientes más diversos”, indica el comentador de ‘24 heures’ de Lausana y del ginebrino, la ‘Tribune de Genève’.

Pero los analistas no son ingenuos. Silvio Berlusconi no fue elegido por presentar grandes proyectos. Las causas de su victoria son más bien resultado de la desilusión.

“Los italianos hicieron un voto antipolítico, un voto contra aquellos que han gobernado estos dos últimos años (Romano Prodi) y que no lograron mejorar su vida cotidiana”, juzga ‘Le Temps’. “Los italianos se limitaron a sancionar el pasado”.

El mismo canto se escucha en el ‘Corriere del Ticino’: “Una gran parte de los italianos no esperaban dar vida a un super gobierno, sino simplemente a uno que actúe y decida”.

Lo cierto es que Italia no va bien. En opinión del ‘Neue Zürcher Zeitung’ (NZZ) de Zúrich, esas elecciones dieron ocasión de abordar el caso de un país que califica como “el hombre enfermo de Europa”.

“Italia requiere de una profunda reforma que otorgue fundamentos modernos a sus instituciones, su administración y su economía2.

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